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viernes, 29 de agosto de 2014

El ABOGADO

Ridley Scott nos tiene acostumbrados a las pujas por poder en parajes con mucha tierra y arena y poca agua, con mucha destreza y poca piedad. Si además se junta con el novelista Cormac MacCarthy para que le escriba el guión, el resultado seguramente va a ser una historia de violencia, negocios que salen mal, drogas y fronteras....Y calor, otra vez la frontera de México y Estados Unidos y ese borde entre lo bueno y lo malo y la codicia como hilo conductor de una bomba que va a explotar desde el minuto 1. Bueno, en realidad, desde el minuto 5 más o menos, porque los primeros momentos del film nos muestran a un abogado,protagonista de esta historia con su novia en la cama, y acá imaginen que entre combos explosivos tenemos a Michael "dame más dame más" Fassbender en bolas (sí, nuevamente en bolas), diciéndole a Penélope "en fin" Cruz que le hable sexy, muy sexy.

Imaginen que además de verlo a Michael brillando como un abogado que la pifia y termina peleando con su propia avaricia y destino, la vamos a ver a Cameron Díaz, en uno de los mejores papeles (bueno, brilla por momentos, después es bastante obvia, muy Cameron) como la misteriosa Malkina, lo vamos a ver a Javier "aflojale a las pastas" Bardem como el excéntrico, ridículo y anti-cualquier-sentimiento-positivo Reiner, un millonario insoportable tostado más por cama solar que por sol de la zona, esposo de Malkina (recordemos que Bardem ya había encarnado al malísimo Anton Chigurh en Sin lugar para los débiles, de los hermanos Coen, basada en una novela de MacCarthy y que le valió un Oscar al Mejor Actor de Reparto y se llevó la de Mejor Película y Mejor Director, entre otros); y también lo veremos a Brad Pitt, siempre igual, como Westray, un mediador que está ahí y no sabe bien qué hace más que movilizar la narración (y abrile el ojo al abogado).


En fin, más allá de ser una buena oportunidad para ver a Fassbender mostrando sus aptitudes actorales (y otras yerbas) y a los demás acompañando, El Abogado del Crimen (The Counselor) es una decente película de acción y un poquito de suspenso, envuelta en una interesante reflexión sobre la vida y las elecciones morales, salida de la pluma de MacCarthy...¡No es poco en tiempos de sequía de ideas!

@Eugess

lunes, 26 de mayo de 2014

los hemos visto de jóvenes y no tanto

Hace tiempo que no hacemos un podio, de esos que nada tienen que ver con nada, pero que se unen por el mágico mundo del celuloide. En esta oportunidad personajes que los hemos visto jóvenes y no tan jóvenes.

Pero este podio será como las ternas de los Martin Fierro...

Puesto 6: vamos de paseo: Ian Holm - Martin Freeman


Lo conocimos ya de grande, casi por terminar de escribir su libro de anécdotas sobre el viaje inesperado. Pero la magia del cine, la creatividad de Peter Jackson y unos cuantos millones de dolares, once años después se nos presentó su versión mas joven

Puesto 5: esa viejita que se salvó: Gloria Stuart - Kate Winslet


De casualidad Rose se reencuentra con su pasado y por ello somos trasportados a conocer la historia de su yo joven, de su romance, de su salvación (cuantas teorías entorno a ello) y de su ops! (vieja todo bien, pero hubieras salvado a tu nieta!)

Puesto 4: en el nombre del padre: Max von Sydow - Stellan Skarsgård


Antes de comenzar, tene a mano agua bendita y un rosario... ya que al Padre Merrin le pasaron los años, aunque vimos primero su rostro mas viejito. Eso si, daba mas miedo que Regan... 

Puesto 3: quiero ser tu Padawan: Alec Guinness - Ewan McGregor
(pudimos haber puesto también a Sebastian Shaw - Hayden Christensen  pero no nos dio la cara)


Personaje icono de una triologia... el Señor Alec quedó marcado en la historia, y al pobre Ewan muchos lo quieren eliminar de la misma. Pero preguntemosnos, fue McGregor lo peor de la "pretriologia"? (qué nos deparará la trisecuela?... alguien quiere pensar en los niños-ewoks!!!)

Puesto 2: papá sabe: Robert DeNiro – Marlon Brando


 le dieron a la tecla y al tono de voz necesario para que ambos ganaran el Oscar a mejor actor (aunque uno de reparto) por el mismo personaje... Vito la tiene clara!
  
Puesto 1: amigos son los amigos: Patrick Stewart – James McAvoy & Ian McKellen – Michael Fassbender


Charme con pelo o pelado... Glamour sin o con canas... no vamos a emitir mas comentarios hasta que vayamos al cine, pero de seguro vale la pena sortear los contratiempos por pisar su propio linea temporal... habrá que ver...

@vanemaz


martes, 25 de marzo de 2014

Shame...o la posibilidad de ver el pajarito de Michael Fassbender y la pochola de Carey Mulligan



La primera imagen nos muestra un cuerpo acostado, en estado de reposo. Una parte al descubierto, en cueros, la otra oculta bajo la sábana. La cámara de detiene allí, en silencio, como deteniendo el tiempo y el espacio. Ahí estamos, ahí nos quedamos los espectadores, sin entender pero invitados a más. 

Shame (2011) es el título que el director Steve McQueen le puso a su segundo largometraje (cuando aún era un director de corte independiente, sin condimentos Oscarizantes, o en otras palabras: cuando lo conocían sólo un puñado de freaks cinéfilos). 



Shame es una invitación a los sentidos y la oportunidad de ver el cuerpo pálido de Michael “el representante más conocido del hombre de Neardental” Fassbender en estado de plenísima desnudez (y descubrir por qué lo llamaban barba roja mucho antes de 12 años de esclavitud).

Resulta que Brandon Sullivan es un treintañero que vive y trabaja en New York; y tiene una pequeña gran adicción al sexo (es decir, imaginen, pornografía por doquier, contrata prostitutas y avanza sobre cualquier mujer que lo mire aunque sea para decirle “tenés una basurita en el pelo”). Su vida de neoyorkino cómodo en su patetismo se altera cuando recibe la visita de su hermana algo depre Sissy (Carey "no soy prima ni hermana gemela separada al nacer de Michelle Williams y cortenla con el tema" Mulligan), que literalmente se instala en su departamento. A partir de allí se verá obligado a ceder y hasta reprimir algún que otro impulso sexópata escapando de distintas formas, saliendo a ese exterior que lo obliga a enfrentarse a sí mismo (muy interesante el plano secuencia de Brandon trotando y la escena del subte que abre y cierra, por así decirlo, la historia).


La película no es más que esto, es decir, narrativamente no hay un desenlace como uno acostumbra ya que el film se queda en ese entre, no hay soluciones mágicas de problemas ni avances. Es puro presente, pura exposición. McQueen te dice “mirá, es esto, mirá bien porque es esto y no hay más”. El silencio aturde y los movimientos recurrentes producen una especie de magnetismo a la pantalla (para más info sobre el tema ver "12 años de esclavitud"). No hay reflexión inmediata, todo es puro ahora (un ahora que te pone nervioso, te harta, te cansa, te satura...lo notarán en la escena de Brandon y las dos chicas).

Los psicólogos dicen que la atracción sexual radica, en parte, en la insinuación, y en este film lo podrán comprobar por sus propios medios, o sea y que quede claro: no hay un carajo de insinuación, toda la carne está en el asador; todo son planos de desnudez, así sin más. Fassbender se pasea en bolas el 60% del film (mostrando un péndulo que no es el de Foucault) pero eso no produce nada en el espectador más que (vuelvo a repetirlo) hartazgo. 


En el fondo, Brandon es un pobre tipo más solo que Voldemort en el día del amigo. La soledad, la falta de estímulos, de sentimientos, de objetivos, la representación del sexo como consumo voraz, el otro como objeto, la carencia de relaciones y empatía: todo eso es Shame.

El vacío existencial expresado en saturación de sexo. Para el espectador: una experiencia.

@Eugess

domingo, 9 de febrero de 2014

12 años de esclavitud

Cuando una película es capaz de comprometer y tensionar al espectador a partir de los silencios, se celebra. Cuando los primeros planos tienen tanta fuerza que te hacen preguntas morales, se celebra. Cuando una historia a pesar de que se ubique a mediados de 1800 resulte tan contemporánea, se celebra.

El pastor que guía a este rebaño no es otro que el inglés Steve McQueen, a quien ya habíamos tenido el placer de ver en Shame, film que muestra la desolación que vive un treintañero neoyorkino adicto al sexo.
Este director es admirador de sus actores, los toma desde distintos ángulos y se detiene ahí, un momento, los deja ser en el silencio para que salten sobre el espectador y le den el gran golpe. La hipnosis viene después.


Steve McQueen se basó en el libro homónimo escrito por el verdadero Solomon Northop para contarnos los horrores de la esclavitud en la Norteamérica pre Guerra Civil. Northop, un ciudadano libre, carpintero y violinista que vive con su familia en Saratoga, New York, es engañado y tomado prisionero, y finalmente convertido en un esclavo llamado Platt. Primero será vendido a William Ford, para quien talará árboles y ante el cual dejará entrever su verdadero pasado. Pero deberá enfrentarse al desagradable John Tibeats, quien lo acosa constantemente, razón por la cual, luego de un altercado entre ambos Ford decide pagar una deuda y enviar al esclavo a la plantación de algodón de Edwin Epps, un desagradable y cruel ser humano que abusa mental y físicamente de sus esclavos “abalado por la Biblia”. Allí conocerá a Patsy, una esclava que sufre las obsesiones perversas de Epps, y los celos despóticos de su mujer.
En su largo y atormentado camino aparecerá Bass, un canadiense que es contratado en la plantación para construir un gazebo de madera. Luego de escuchar algunas charlas entre los “amos”, Platt/Solomon decide hablar con Bass quien está en contra de la esclavitud. Este se compromete a enviar una carta a su familia para tratar de conseguir la ansiada libertad.


El paisaje de Luisiana, con sus pantanos, sus plantaciones, sus árboles con esas plantas parasitarias que cuelgan (y son el todo del paisaje), es un plus que se complementa a la perfección con esos largos y desoladores silencios, que juguetean con las notas musicales que sólo Hans Zimmer puede llevar a estas historias.
Si a eso le sumamos ver a grandísimos actores, el combo queda completo a la perfección. Todos, absolutamente todos se lucen en sus roles: Michael “Magneto para la nueva generación” Fassbender como Epps demuestra que no en vano es el niño mimado de McQueen (recordemos que protagonizó los tres films del director), Chiwetel Ejiofor (pobre el que lo tenga que anunciar en los Oscars) como Solomon se banca unos primeros planos de puta madre (su actuación es tan Oscar friendly como la de Fassbender, pero definitivamente posee más tiempo en pantalla), Lupita Nyong’o (también compadecemos a su presentador en los Oscars) como Patsy es un hallazgo que demuestra tanta fragilidad y dolor como pocas se pueden bancar en una pantalla tan grande, Benedict Sherlock agarrá el violín” Cumberbatch (El Gabinete se declara fan y admirador baboso de este muchacho KHAAAAN!) una vez más aporta su english style, pero sin el acento, Paul Dano como John Tibeats, quien esta vez no hace de pobre pibe boludito sino que (¿podríamos decir que aplica bullying?) se revela como un real son of a bitch, Sarah Paulson como Mary Epps deja ver toda la bruja que lleva dentro desde que participa en American Horror Story (el personaje “se comió” a la persona una vez más), Paul Giamatti, otro grande que también hace muy bien de malo (esta vez mejor que en Matar o Morir), como el vendedor de esclavos Theophilus Freeman demuestra que el apellido no pega con nada de lo que hace; y Brad Pitt como Bass “el bueno”, nos recuerda que los años pasan para todos, y como es el productor de la película se dejó para si el papel con laureles.



En El Gabinete donde todo habita, las asociaciones libres que realizamos son para todos los gustos. Podemos hablar de Django de nuestro querido Quentin Tarantino, cuando nos ponemos a pensar en historias que muestran la realidad de los esclavos desde ópticas similares -la visión del esclavo- pero con grandes diferencias en los tonos -rojos en particular, aunque McQueen no se queda atrás en el mostrar-. Pero también podemos hacer una comparación con Los Simpsons en particular el capítulo del diario de Eliza Simpsons, donde conocemos el árbol genealógico de la familia amarilla, y descubrimos un antepasado muy similar a Solomon… El Gabinete da para todo…


En poco más de dos horas la película te deja pensando, reflexionando, mientras soportamos y padecemos junto a los personajes situaciones inimaginables y aterradoras. Ese quedar despojado de todo, incluso del nombre, sentir impotencia, no comprender los horrores de los que es capaz el hombre, sentir desolación (sí, como en Shame, nuevamente la desolación de quien no encuentra respuestas ni soluciones), todo esto transmite el film a quien del otro lado de la pantalla se encuentra inmóvil, metido de lleno en la trama mirando... desde la comodidad de la butaca.


@Eugess & @vanemaz



Comentario al pie y fuera de programa: podes no conocer la historia, podes no haber leído la trama pero si la película se titula “12 años de esclavitud” no podes llevar al cine a dos niñas que no debían pasar los 12 años… no se puede...