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domingo, 16 de marzo de 2014

Back to the future: Las aventuras de Mr Peabody y Sherman

No, no se trata de una publicidad encubierta de la empresa de electrodomésticos, pero si se trata de una remake, ya que Sherman conoce a Peabody desde la década del 60 cuando formaban parte de Peabody's Improbable History una sección de The Rocky and Bullwinkle Show (mucha historia norteamericana de televisión lo sé, pero bueno, aparecieron en Los Simpons!)

En este 2014 tuvimos la posibilidad de (re)encontrarnos con esta singular familia, su WABAC machine y una grandiosa aventura a través de la historia… que 88 millas por hora ni ocho cuartos! (no lo digo en serio banco al Doc!)


Mr Peabody es un can un tanto particular ya que no sólo habla (como Martha) sino que posee una amplia inteligencia que incluye el Premio Nobel, es un gran deportista, inventor, científico y un as del baile. Un día como cualquier otro, decide adoptar un niño quien podrá referirse a él solamente como “Sr Peabody”.

Junto a Sherman, recorrerán la historia y la conocerán más allá de como la cuentan los libros, lo cual traerá serios problemas en el primer día de escuela del niño, ya que no sólo tendrá que justificarse ante sus maestros sino ante una no muy simpática niña (Penny) con la cual termina teniendo un severo altercado, donde Sherman la muerde al llamarlo “perro”.

Para solucionar las cosas, Mr Peabody intenta una reunión entre ambas familias, y le pide a Sherman que no mencione la máquina del tiempo, pero ups! las cosas se salen de las manos (o de las patas) y Penny termina convirtiéndose en Reina de Egipto. Deberán rescatarla a través de la historia, y nada será sencillo cuando las paradojas aparezcan.


Me gusta decirle a todo el mundo con quien me encuentro que esta historia se disfruta en tres niveles diferentes:
  • Primero el de “todos”, en cual niños, adolescentes y mayores nos divertimos por igual ya que la singular historia nos llega a todos por igual… por ejemplo la sonrisa de Mona Lisa
  • El segundo escalón sería el de los “adultos” que comprenden los gags y referencias que los menores no llegan a identificar, ya que desde hace uno años (y gracias o por culpa de Pixar en su mayoría, aunque en este caso es DreamWorks el encargado de hacerlo) las películas de dibujitos que antes parecían ser sólo para niños ampliaron sus horizontes… por ejemplo la reunión de cerebros para solucionar EL problema.
  • Y el tercer nivel sería el de “#gentealhorno”, en donde nos reímos cual locos solitarios encontrando referencias de otras películas de ciencia ficción en general o series que tienen los viajes en el tiempo como parte fundamental de su plot… viven en la Torre Stark (o whovians united!!!)

Haciendo esta salvedad, la historia se disfruta en todos sus aspectos. Aunque podría ser encasillada como un dibujo educativo, y sin estar tan lejos de serlo ya que visitamos la historia del mundo, también descubrimos en ella nuestro propio cuento, bueno, el de Mr Peabody y el pelirrojo Sherman en donde no hay princesas en apuros ni soldados batallando una guerra lejana.

Con diálogos y situaciones que por momentos te pueden hacer olvidar que es un perro el que habla, es una animación que funciona como un reloj perfectamente calibrado, ya que termina siendo una aventura de casi dos horas sobre el conocimiento de la humanidad, sobre la amistad y tal vez principalmente sobre la familia.


@vanemaz



miércoles, 16 de marzo de 2011

Nunca fuimos modernos...ni adultos

Las peliculas de Disney siempre se caracterizaron por tener una estructura basada en los extremos. Buenos y malos, príncipe, princesa, madrastra, hechizos, canción, animales, compañeros (cuota de comedia), y el clásico: “y vivieron felices por siempre”.

Sólo basta con recordar aquellas cintas de la niñez de cuaquier adulto nacido antes de los ochenta. Cómo olvidar a La bella durmiente envenenada, Blancanieves dormida (digamos la verdad, ¿no eran creepy los enanos?), Cenicienta (con dos hermanastras con problemas de juanetes), los desdichados Hansel y Gretel (siendo abandonados y preparados a la portuguesa) o Caperucita “soy pervert” Roja (Freud se haría un festín) por el bosque y perseguida por un “lobo”. Y ni hablar del pobre Pinocho (que quería ser un niño de verdad!).

Si nos remontamos a la sección “patada al higado” tenemos a los animales con problemas: Dumbo (acomplejado con sus orejas), Bambi (huérfano), Patito (feo).. Más que alegrarnos la infancia, terminaron traumatizándonos.

Todos los perros van al cielo fue probable y definitivamente el equivalente de tirar los restos de cualquier niño al chiquero (con los Tres cerditos). Ni el beso de La Dama y el Vagabundo (del que todos recordaremos no el beso sino los spaguettis con albóndigas que abrían el apetito) pudo hacernos reponer de ese golpe canino a los bajos fondos.

Menos mal que los 101 dálmatas se reencontraron con sus padres y no corrieron el mismo destino que el pobre Chatrán. Los felinos igualmente nunca fueron privilegiados narrativamente, la muerte siempre acechó a estos bichos sagrados....Simba knows.

Hasta que un astronauta alunizó por “accidente" en el baúl de los juguetes. Se dio la mano con un vaquero y comenzó un camino (amarillo) hacia otra manera de contar historias sin acomplejar (tanto o directamente) a los chicos e involucrándolos desde la reflexión no traumática y a partir de temas más de lo cotidiano.

Este “cuento de juguetes” fue sólo el puntapie para que la lámpara saltarina se hiciera presente en el imaginario cinéfilo. Así, la factoría Pixar nos hizo ver el mundo como si fueramos pequeños Bichos, nos hizo marcar tarjeta en Monsters Inc (quién no imaginó un brazo acechando y cuando volvió a mirar se trataba simplemente de una pila de ropa). Recorrimos todo un océano (Beyond the sea) para un reencuentro memorable entre Merlin y Nemo. Fuimos superhéroes Increíbles, pero también autos de carrera (que aunque no lo crean tienen sentimientos). Incluso, con la idea de que cualquiera puede cocinar, dejaron de mostrar a las ratas como seres asquerosos (cualquier cosa consultar con Las Brujas) y nos invitaron a cocinar un maravilloso Ratatouille.

Y esto no termina allí, segundas partes se van a ser presentes, pero no podemos dejar de emocionarnos al recordar Up. Qué mejor que narrar les desventuras de un pobre viejo intentando perseguir un sueño, que como Dorothy, emprende una gran aventura para aprender que “happiness is real ony when shared” (saquen los pepeles tissue).

Pero la gente que tiene como mascota a Luxo Jr, no fue la única en incursionar en esta nueva manera de contar historias. Shrek significa antes que nada el aprender a reírse de las viejos cuentos de Disney. Una sátira de todo lo descripto más arriba. El Príncipe encantador dejó muy mal parado a aquel príncipe azul que nos inculcaron como objeto de nuestros sueños (la que no se imaginó bailando por el bosque al ritmo del ♫eres tu el príncipe azul que yo soñé♫, miente!!!).

Otras manadas extrañas también se hicieron presentes, como las magníficas Era del Hielo y Madagascar, donde un grupo desopilante de amigos intenta revalorizar la amistad a partir del viaje del héroe. Pero ojo, no todo lo que brilla es oro, hubo casos en donde en el afán de ganar al publico (mayor) con un guiño, se utilizó el recurso de asemejar las animaciones a las figuras de quienes les daban la voz...y fracasaron. Caso emblemático: Shark´s Tale que parece que se los comió un tiburón (preferimos ver Pecezuelos).

Otras como Kung Fu Panda (y el maestro Shifu de nuestra amiga Gabi Giorgio!!!), Monster House, Lluvia de hamburguesas, Igor (sublime!!!!!!!!!!), y una lista que puede seguir casi ad infinitum, son sólo algunos ejemplos de una nueva valoración a los cuentos infantiles con una vuelta de tuerca (hasta Disney tuvo que “modernizar” a sus princesas, desde una de tez morena a una Hannah Montanta Rampunzel) ya que las películas “para chicos” además de serlo para ellos, tienen un mensaje para quien lleva un niño adentro.

Quizás lo interesante es que alientan a los chicos y grandes a pensarse como personas que habitan más en el medio y menos en los extremos ideales. Seres comunes, imperfectos, que se permiten momentos de infelicidad y tristeza, seres que pueden desenamorarse de causas, decepcionarse, tener baja autoestima. Seres que sin embargo, pueden perseguir sus sueños, pueden aceptar el miedo pero aceptar también que sólo se vence aprendiendo a enfrentarlo.

Seres que conviven con los peores demonios: los propios. Seres más cerca de lo netamente humano que de lo fantástico, que por momentos nos hacen olvidar que están hechos con lapiz y se transforman en carne y hueso...

Si el cine es un espejo de nosotros, ¿porqué no hacer de ese reflejo una imagen más cercana a ese viejito que quería volar y que buscaba ser feliz que a esa princesa que quería regresar a su castillo...?



GGss & vanemaz